Costura a domicilio

Costura a domicilio
© Eduardo Frias Etayo

miércoles, 26 de junio de 2013

Ya las vidrieras de las tiendas no me sonríen sarcásticas a comienzos de julio. Ayer llegué a mi pueblo natal, siempre los mismos comentarios de cómo ha cambiado todo. Para mi sigue igual. El mismo silencio los días de semana. Las mismas gentes. El mismo parque. Sólo son diferentes las vidrieras de las tiendas. No es por tanto producto nuevo, y de marcas no rusas o españolas. En julio, hace ya unos cuantos años, incluso era niño, las vidrieras se burlaban de mi ambición infantil. Dicen que en Nueva York, en una tienda, que se llama algo así como Meicis (uno de esos nombres gringos), las vidrieras también se llenan, pero es para diciembre. Acá era en julio. Calor y juguetes, en dosis enormes. Tres oportunidades. Bastante bueno, y de ahí sin escala, malo, y mierda. Sobre todo si tenías mi dichosa suerte. Todo el año esperando el sorteo, mientras jugabas con la pelota de goma, juguete dirigido del año pasado, y único sobreviviente de los tres que te tocaron. Juguetes básicos, no básicos y dirigidos. Los dos primeros nunca entendí su clasificación, los dirigidos si tenían bien puesto el nombre, eran dirigibles por la mano, pelotas de goma, bolas, o algún soldadito de plástico. Aquí todo es por sorteo, incluso el abandono por propia decisión es si te toca en el sorteo. Noche en vela esperando el resultado del sorteo. Nunca me tocó un número mas bajo del 1500. Llegabas a la tienda que te asignaban. Buscabas tu nombre, o el número de tu libreta. Descubrías que te tocaba el tercer día de juguetes, porque eran los días de juguetes, una semana al año, no más. Que tu turno fuera el tercer día implicaba que, cuando te pararas frente a la vidriera, sin conocer a Dante, perdieras toda esperanza al cruzar la puerta de alcanzar algún juguete medianamente envidiable por tus colegas del barrio. Cero bicicleta, cero escopeta de balas plásticas, cero juguete cabledirigido (aun los teledirigidos estaban por salir del vientre de alguna fábrica japonesa), cero maravillas armables. Confórmate con camión de tracción por cabuya, una cerbatana plástica, y un juego de bolas (la pelota de goma ya la compraste el año pasado). Ver cuanto te duraban, la cerbatana era la primera en morir al ser doblaba contra la rodilla de tu padre después de recibir un dardo en la cabeza en plena siesta (o en el acto de dormir la mona). Las bolas generalmente iban desapareciendo en el bolsillo de amigos mas diestros jugando a la olla, o cualquier otro deporte caniquístico. El camión plástico al final terminaba tirado en el patio sin ruedas. Y a esperar por un nuevo julio, y un nuevo sorteo, y un nuevo desengaño. De adulto me enteré que el sorteo de mi bodega estaba amañado. Ahora frente a las vidrieras de la tienda veo un montón de juguetes, están ahí todo el año. Ya no es necesario esperar a julio, ahora es sólo tener ese dinero.
Aprovechando el día libre me puse a trabajar en las notas que serán el libro sobre mi tesis de maestría, y en ese justo instante, no sé si por el termo de té (y su mezcla con alcohol por supuesto) atacó la nostalgia. Y lo primero que vino a la mente, como cada vez que preparo té negro y mezclo con sustancias químicas que incluyen una terminación -OH y olor a mar añadiendo calor extremo, fue aquellas tardes a base de esa misma dieta, en el apartamento de Nelson Ramirez De Arellano en Alamar (mi madre no era tan condescendiente hacia ese régimen alimentario). Tardes de Nelson pintando y yo aporreando la Underwood '44, máquina que la amabilidad (algunos dicen que para no oírme teclear la tarde entera) de Nelson hizo que terminara en mi casa. Tardes de té y alcohol made in Alberto el pescador (no confundir con personaje de serie segurosa televisiva), de Pink Floyd, Jean Michel Jarre, Sacred Spirit, Andreas Vollenweider, Miles Davis, Carl Tjader. Tardes que si llegaba Pupito pasabamos a rock directo. Leyendo libros, muchos prestados y que llegaban por aquellas cadenas milagrosas de préstamo en que el algun momento se olvidaba quien era el prestatario y que el libro terminaba en un completo desconocido (la serie de Cortazar era de Ludmi, y juro que la devolví). Hoy recordaba esas tardes, el calor, el té, el alcohol, el olor de mar cercano, el edificio de paredes anticlavos para colgar cuadros, y si no fuera por la puta sirena de alarma de tsunamis que no pasan ni cerca de Puerto Rico diría cuando terminé esto me voy a llevarle un poco de alcohol a Nelson para que prepare té y nos pongamos a hablar mierda de Fontcuberta.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Para Brito, donde quiera que estes

A Brito, fair winds and following seas

No sabían si descuajeringarse de la risa o de pánico cuando les mostró en que irían hasta el cascarón desarbolado que él llamaba muy a lo marinero BOTE. Tono marinero, adquirido por la cercanía de su trabajo al muelle. Bueno, también le aplicaba el mismo término a la palangana de fibra de vidrio, sin proa ni popa apreciable, en las que los invitaba a llegar hasta su nueva adquisición flotante en el medio del canal. La hilaridad llegó al clímax cuando sacó los remos. Él remaría con la escoba y el trozo de yagua le tocaría al amigo de Nueva York.
Además de deforme, el minúsculo bote tenía sólo un banco para remar. La restauradora y su hijo se sentaron en lo que sería, sin definirse, delante y detrás de los remeros. Casi quince minutos fueron necesarios para cubrir los veinticinco metros que los separaban del muelle al bote. El cascarón no estaba tan mal, una vez que estabas a bordo. No tenía motor, el mástil lo tenía escondido bajo el agua, amarrado. De velas, ni de cera. Aun así él soñaba, y les habló durante la tarde, de su proyecto de navegar hasta Cuba. El grumete y segundo al mando sería el amigo de Nueva York. Cinco años que no se veían y toda una tarde para un proyecto. A él siempre le sobraron dos toneladas de amistad, y más de mil sueños.
Él amigo de Nueva York se fue al Caribe a perseguir el sueño que en Cuba los había acompañado. Él se fue a Cuba. El desarbolado futuro velero sigue en el canal de la marina. Marina, donde a veces la amiga restauradora se sienta a fraguar planes que incluyen a Brito, su hijo, los amigos, y un desarbolado velero.

sábado, 26 de junio de 2010

UN CARRO CABRÓN

En Puerto Rico, a diferencia de Cuba, la palabra cabrón además del común significado de cornudo tiene otros. Uno de los más usados es cabrón como expresión con mayúsculas, negritas y subrayado de bueno, genial, excelente, algo así como la adjetivización asere de empingao, cuando el anterior término suena como si fueran visibles los signos de admiración.
La foto a continuación es un auto CABRÓN, pero en el sentido literal.

martes, 13 de octubre de 2009

Un "Bombazo" para la Cultura Boricua

Comenzó a llover desde muy temprano, el agua inundó la plaza, mas ningún trueno rasgó la quietud del cielo. Era como si Dios, Zeus, Thor, Shango, Guatauba, o como se llame el tronante habitante del último piso de este planeta hubiese hecho mutis para dejar paso al furioso trueno terrestre con que arrancó el maravilloso toque. El retumbar de los más de cien tambores fue el trueno en el cielo de Juncos.
El pasado domingo el Departamento de Cultura del Municipio Autónomo de Juncos, para los no familiarizados con la geografía boricua es un pueblito ubicado al centro-este de la isla, y el Alcalde, convocaron a los tocadores de bomba de todo el país, para reunir en la plaza del pueblo a mas de cien tocadores de tambor y así romper el record Guinness en la categoría de cantidad de tamboreros en el mismo evento. Desde muy temprano llego una invitada que se esperaba solo en horas de la tarde, la lluvia, mas eso no impidió que se reunieran mas de los cien tocadores convocados, y que junto a los bailadores de los grupos sumaran más de 200 en la plaza. Bajo el agua, los tambores sonaron primero al unisonó llamando al toque, y luego la representación de cada uno de los grupos dejo oír sus propios ritmos. Representaciones del propio Juncos, Guayamas, Carolina, Mayagüez, Santurce y Loiza mezclaron el sudor con la lluvia y repicaron los cueros, mientras los bailadores sentaban cátedra para el público, que con abrir y cerrar de paraguas al ritmo de la lluvia, coreó y aplaudió el ritmo de los tambores.
El espectáculo genial. El record roto, no sé. Más de cien tambores, por supuesto que estaban. Disfrutar una presentación como aquella fue una delicia, sobretodo en un momento en que la cultura de Puerto Rico recibe puñaladas traperas, y gobernantes deciden el ascenso de la ignorancia. Museos en coma, patrimonio sin aire que insuflarle, el Instituto de Cultura Puertorriqueña casi desmantelado por los despidos, pero al ver en Juncos aquellos tambores, tocados en su mayoría por jóvenes menores de 35 años puedo asegurar que tal vez haya mala puntería con huevos, pero el “bombazo” de Juncos le debe haber explotado duro al gobernador.



Algunas escenas del día



Preparando los Barriles


El Trueno de esta lluvia lo pone el Tambor


Intermezzo acuoso


Bailadores acompañantes


Los jovenes "bomberos"

Ignacio Olazagasti a punto de descuajeringarse por tomar una foto

Mojado pero feliz de haber sido testigo

miércoles, 29 de julio de 2009

DE PARANOIAS Y OTROS MALES

En muchas ocasiones he escuchado hablar de lo paranoicos que somos los cubanos, aun cuando llevemos viviendo varios años fuera de la Isla. No soy muy dado a estas leyendas urbanas, pero que harían ustedes -cubanos en el exterior, que es ese país que incluye a todo el mundo excepto a Cuba- si caminando por cualquier ciudad de la tierra, justo en los bajos de su apartamento recién estrenado (ojo estoy diciendo que estrené apartamento) se encuentran con este "inofensivo" jeep?

Pero acerquémonos más...


Coñooooooo Solavaya, cómo dieron conmigooooo???

PS. Las fotos por supuesto no son en Cuba allí aun no usan Wrangler

sábado, 20 de junio de 2009

Reciclando la Historia

A petición de Osmany Oduardo hoy vengo en mi faceta de historiador. Hoy quiero hablar de algunos reglamentos no escritos, pero de efectiva aplicación, y que me traen a la memoria las teorías acerca del carácter cíclico de la Historia.
Cuando hablo de reglamento, me refiero literalmente a eso, reglamentos, leyes que rigen comportamientos, reglas del juego. Que como todas las reglas son de completa omisión por parte de los que deben de cumplirlas, o pletóricas de trampas por parte de quienes las ponen como por ejemplo plantea el Artículo 53 de la Constitución de la República de Cuba que dice:
"Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista. Las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad."
Y en párrafo a continuación:
"La ley regula el ejercicio de estas libertades."
O sea, se permite la "libertad" de palabra y prensa, pero sólo desde los medios en manos del Estado y regulan el ejercicio de estas "libertades". Justo en ese momento fue donde me perdí en el concepto de libertad, el cual según la RAE (Real Academia de la Lengua) es la facultad natural del hombre de obrar de una manera o de otra, o de no obrar; es además el estado o condición de quién no es esclavo; falta de sujeción y subordinación. Entonces, si sólo puedo ejercer mi derecho a mi libertad dentro del marco restringido por una ley, de hecho estoy sujeto, subordinado y obrando según la voluntad de otros.
Para los que creen en la aplicación de sus libertades, la Constitución en el artículo 62 les mata la ilusión.
artículo 62.- Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. La infracción de este principio es punible.
O sea si tus libertades no están en correspondencia con los criterios estatales puedes ser castigado por el ejercicio de ellas.
Por eso y volviendo al tema de lo cíclico de la historia creo que en Cuba realmente lo que funciona es el famoso Bando de Gobernación y Policía de la Isla de Cuba expedido por el Gobernador y Capitán General de la Isla de Cuba Don Gerónimo Váldes, también conocido como Reglamento para los Esclavos en Cuba, documento que data del 14 de Noviembre de 1842.
A continuación les doy una muestra:

Artículo 6. Los amos darán precisamente a sus esclavos de campo dos o tres comidas al día, como mejor les apetezca, con tal que sean suficientes para mantenerlos y reponerlos de sus fatigas; teniendo que se regula como alimento diario y de absoluta necesidad para cada individuo seis u ocho plátanos, o su equivalente en boniatos, ñames, yucas y otras raíces alimenticias, ocho onzas de carne o bacalao, y cuatro onzas de arroz, u otra menestra o harina. En este punto hasta podríamos decir que el Sr. Capitán General, es más magnánimo que el Comandante o su sustituto el General, ya que la Libreta de Abastecimiento no es tan generosa, y menos aún las raciones de los alumnos de las escuelas en el campo.

Artículo 7. Deberán darles también dos quitaciones al año en los meses de diciembre y mayo, compuestas cada una de camisa y calzón de coleta, un gorro o sombrero y un pañuelo; y en la de diciembre se les añadirá, alternando un año, una camisa o chaqueta de bayeta, y otro año una frazada para abrigarse durante el invierno. ¿Recuerdan, los que ya pasan de los 35, aquella Libreta de productos industriales normados? Lo único que le falto a Don Gerónimo fue decir los grupos de esclavos de la Letra E tienen ropa interior por el cuadrito 14, y para los de la B sacaron zapatos rebajados.

Artículo 9. Mientras las madres estuvieren en el trabajo, quedarán todos los chiquillos en una casa o habitación, que deberá haber en todos los ingenios o cafetales, la cual estará al cuidado de una o más negras que el amo o mayordomo crea necesarias, según el número de aquéllos. Y declaró la creación de los Círculos Infantiles.

Artículo 11. Hasta que cumplan la edad de tres años deberán tener camisitas de listado, en la de tres a seis podrán ser de coleta; a las hembras de seis a doce se les darán sayas o camisas largas, y a los varones de seis a catorce se les proveerá también de calzones, siguiendo después de estas edades el orden de las demás. Y además les puso uniformes.

Artículo 16. En toda finca habrá una pieza segura destinada para depósito de los instrumentos de labor, cuya llave no se confiará jamás a ningún esclavo.
Artículo 17. Al salir para el trabajo se dará a cada esclavo el instrumento de que haya de servirse en la ocupación del día, y tan luego como regrese se le recogerá y encerrará en el depósito.
Para esto no se me ocurre nada mejor que citar a la actual Constitución: "artículo 17.- El Estado administra directamente los bienes que integran la propiedad socialista de todo el pueblo"

Artículo 18. No saldrá de la hacienda esclavo alguno con ningún instrumento de labor, y menos con armas de cualquier clase, a no ser que fuera acompañando al amo o mayordomo, o a las familias de éstos, en cuyo caso podrá llevar su machete, y no más. Y surgió la PNR.

Artículo 19. Los esclavos de una finca no podrán visitar a los de otra sin el consentimiento expreso de los amos o mayordomos de ambas; y cuando tengan que ir a finca ajena o salir de la suya llevarán licencia escrita de su propio dueño o mayordomo, con las señas del esclavo, fecha del día, mes y año, expresión del punto a que se dirijan y término porque se les ha concedido. Ojo orientales, que no los coja en la Habana sin autorización que los deporto. Ojo cubanos, para viajar a otras "fincas" (léase la finca Europa, o la hacienda Sudamérica, o la plantación esa que queda al Norte) necesitan autorización de los mayordomos de las dos (visa y tarjeta blanca).

Artículo 23. Permitirán los amos que sus esclavos se diviertan y recreen honestamente los días festivos después de haber cumplido con las prácticas religiosas; pero sin salir de la finca, ni juntarse con los de otras, y haciéndolo en lugar abierto y a vista de los mismos amos, mayordomos o capataces, hasta ponerse el sol o toque de oraciones, y no más. Las fiestecitas tienen que pedir permiso a la policía, y no se me reuna nadie con extranjeros en los carnavales. Además los carnavales se realizarán en el Malecón, donde poniendo policías en cada una de las esquinas de las calles que accesan a él no habrá forma de escapar de la vigilancia.

Y por último me gustaría que alguna vez se aplicara este: Artículo 32. Los amos podrán ser obligados por las justicias a vender sus esclavos cuando les causen vejaciones, les den mal trato, o cometan con ellos otros excesos contrarios a la humanidad y racionales modos con que deben tratarlos. Ojalá la justicia obligue a los "amos" de Cuba a liberar a todos presos de conciencia con los que ha cometido vejaciones y que retiene violando los derechos humanos.

Y me gustaría que si llegase ese día, para volver a lo del carácter cíclico de la historia, me dieran el olvidado cargo de Oidor y Veedor del Rey, para poder constatar que se hiciese NUESTRA voluntad.